“Cámara lenta” de Eduardo Pavlovsky

La lucha por la vida. Vuelve a escena en el teatro El Damero, con dirección de Osvaldo Peluffo.

Por Adriana E. Lauro

“Cámara lenta”, de Eduardo Pavlovsky, (1933-2015) se estrenó por primera vez en 1981 en el Teatro Olimpia de Buenos Aires bajo la dirección de Laura Yusem y la actuación de Carlos Carella, Betiana Blum y el propio Pavlovsky.

“Tato” relató con respecto a la obra, escrita durante su exilio, que  significó una especie de elaboración de su propio deterioro, sus propias pérdidas y angustias durante los años de la última dictadura militar.

“Cámara lenta” ha recorrido el mundo y se representado infinidad de veces en nuestros teatros.  La atracción de la pieza quizás resida en que a pesar de haber sido concebida en un momento particular de nuestra historia, atraviesa esa barrera para convertirse en un alegato sobre la condición humana que se recontextualiza en cada época y en cada visión particular del director que la lleva a escena.

En los años 80 Pavlovsky comienza una etapa de producción, donde el texto es una base de inspiración escénica, un punto de arranque que queda a disposición del director y del público.

Esta concepción libertaria ha sido muy bien asumida  por Osvaldo Peluffo responsable de la puesta en escena de esta nueva recreación.   Comenta que “elegí dejarme llevar por lo que la pieza me proponía. Finalmente, emergió la necesidad de abordarla desde un lenguaje enteramente onírico. Partimos desde allí, con un entrenamiento absolutamente comprometido. Buscamos una composición que se alejara del realismo clásico; ir a fondo con los sentimientos y la sensación física .Atravesar las acciones y responder con la necesidad que transita cada uno de los personajes”.

La historia de la obra es conocida  Dagomar, un boxeador  que conoció la fama y transita su derrota física y moral, mantiene un vínculo de dependencia con su otrora mánager Amílcar. Mantienen una relación  inalterable e implícita: ambos saben que no hay retorno a la lucidez. Entre ambos, Rosa, la mujer que cura con sexo el dolor del alma. Son seres suspendidos en una existencia miserable; el sueño o los recuerdos son el refugio para no sucumbir.

Y esta línea de lo onírico es lo que estructura la pieza, el sonido de un tren, interrumpe como un fogonazo cada secuencia de vigilia. Hay un recurso cinematográfico que vuelve muy atractivo el clima.

Los actores con una gran solidez, funcionan en un mismo nivel de energía y comprensión del estilo propuesto. Pablo González como Dagomar, es un ángel caído, casi un Gatica contemporáneo. El fiel y casi maternal Amílcar, encuentra en el trabajo de  Gabriel Scavelli, la dosis justa de fidelidad y conmiseración. Andrea Giase le otorga a  Rosa la amiga de ambos, que sólo se reconoce por ser de otros, un despojamiento muy atractivo.

Esta nueva puesta de “Cámara Lenta” es una nueva invitación para repensar que la vida es siempre lucha, aunque a veces sólo demos puñetazos al aire.

 

FUNCIONES

Viernes a las 21.00.  Teatro El Damero, Deán Funes 506. Tel. / Reservas: 20602278 // Entrada $150.-

Ficha Técnica:

Autor: Eduardo Tato Pavlovsky;

Puesta en Escena y Dirección General: Osvaldo Peluffo

Intérpretes: Pablo González (Dagomar), Gabriel Scavelli (Amílcar) y Andrea Giase (Rosa).

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