La dama del mar (lo que atrae y espanta al mismo tiempo).

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Creativo cruce de lenguajes en esta nueva puesta de Lerman. María Merlino se adentra en aguas profundas con magia y misterio. La sala Sarmiento alberga una poética propuesta.

El misterio suspendido entre dos aguas.

Por Adriana E. Lauro

Abordar este nuevo material del dúo Lerman- Merlino, resulta atrayente y a la vez complejo   Diego Lerman ha sumado a su carrera de cineasta, la puesta en escena de tres espectáculos(1), en los cuales la actriz María Merlino  es  la protagonista absoluta. El público la descubrió y desarrolló una fidelidad y entusiasmo hacia su trabajo, muy justamente logrado. María Merlino es una actriz completa y distinta, dueña de un estilo singular, una voz atrayente que se proyecta con matices exquisitos que sumada a sus dotes de cantante, la convierten en una figura relevante de nuestra escena. Esta cuarta producción, sale del encuadre del unipersonal para trabajar una obra con cinco actores  y de alguna forma unir los dos amores de Lerman: el cine y el teatro.

La dama del mar es una obra del noruego Henrik Ibsen (1828-1906), figura trascendente en la historia del teatro. Basta mencionar Casa de muñecas, Hedda Gabler, Un enemigo del pueblo, para comprender su dimensión y su influencia. Sus obras son clásicos de la dramaturgia universal y siguen representándose en todos los teatros del mundo. En esta ocasión se trata de una versión libre que Diego Lerman, Marcelo Pitrola y María Merlino llevan a escena con una particular mirada y el desafío de cruzar distintos lenguajes artísticos. Esta pieza no es la más conocida de Ibsen y su heroína Elida no es en este caso una mujer fuerte y rebelde, sino más bien una suerte de cuerpo en suspensión. Una mujer nacida a orillas del mar, hija de un farero, tiene un encuentro misterioso con un marino y allí sellan un pacto de amor.  El  huye por una circunstancia trágica y Elida  se casa con un hombre viudo arrastrando la sombra de ese encuentro.  Una persistente melancolía la acompaña. El marino vuelve y Elida deberá enfrentar un dilema.  La obra fue llevada al cine en 1954 por Mario Soffici (1900-1977),  un ícono del cine  argentino. Pero esta película protagonizada por Zully Moreno, Alberto Closas y Ernesto Bianco,   no muestra continuidad  con la carrera del cineasta, más volcado a temas sociales y de denuncia.  Su extensa filmografía registra títulos inolvidables como Prisioneros de la tierra, Pasó en mi barrio, para dar sólo una muestra de su envergadura.  ¿ Qué llevó a Soffici a filmar esta película ? ¿ Porqué eligió trasladar el paisaje de los fiordos noruegos y llevarlos a las playas de Quequén? Son preguntas que  se convierten en la excusa perfecta para que Lerman intente diseñar una hipótesis y alternar en escena la representación clásica de la obra con los ensayos de la película y lograr que Ibsen y Soffici se trencen en escena defendiendo sus puntos de vista. Como si esto no fuera de por si divertido y curioso a la vez, hay una investigadora que intenta demostrar el porqué de la película y arriesga una teoría  de triángulo amoroso como en espejo del drama ibseniano.

Bellas proyecciones de Zully  Moreno y fragmentos de la película, completan esta invitación a la fantasía y a aventurarse en estos pliegues de teatro dentro del cine y documental ficcionalizado. La dama  es una invitación a una experiencia, a dejarse llevar por el ensueño, ese estado, donde no importa tanto el acontecer sino el transcurrir. También es un homenaje al cine argentino de los años 50 y a la figura de Soffici que en 1973, dirigió  junto a Hugo del Carril el Instituto de Cine y logró revitalizar el cine nacional, a pesar del corto período de gestión.

Ya la impactante escena inicial en un ambiente marino con rocas, olas azules, humo y una Elida seducida por un personaje mezcla guerrero vikingo y figura espectral, una transmutación del apolíneo Ernesto Bianco del film; todo es una invitación al juego del teatro. María Merlino encarna a Elida con toda la liviandad que requiere ese personaje, siempre al borde del abismo de sus sentimientos. Pero cuando es Zully Moreno, es la contundente diva que puede discutir un plano de igual a igual con el director. Los años 50 ya transitados por la actriz en sus anteriores espectáculos, son un traje a su medida. Marcelo Subiotto, excelente en el doble rol de Soffici y el vikingo. Flor Dyszel, la contemporánea  investigadora e hijastra de Elida, muy cómoda e instalada en sus papeles.  Mario Bodega, convincente en el Closas del film y atribulado marido de Elida y Esteban Bigliardi como un Ibsen muy divertido y amigo de Elida ,completa un elenco a la altura  del desafío.

La puesta en escena rompe los límites del escenario e invade con un gran muelle un sector de la platea lo que refuerza aún más la propuesta a dejarse involucrar en ese dispositivo que, aunque de ficción, nos atrae hasta dejarnos llevar por el ruido del mar.

(1)  Ver en esta página en la sección Críticas, Nada del amor me produce envidia, Qué me has hecho vida mía y Cómo vuelvo.

Ficha técnico artística

Autoría: Henrik Ibsen

Versión: Diego Lerman, María Merlino, Marcelo Pitrola

ActúanEsteban Bigliardi, Mario Bodega, Flor Dyszel, María Merlino, Marcelo Subiotto.

Vestuario:Valentina Bari

EscenografíaEva Duarte

IluminaciónIván Gierasinchuk

Diseño De SonidoGustavo Pomeranec

AudiovisualesNicolás Avruj, Juan Sturgeon

Música originalGustavo Pomeranec

Entrenamiento CoreográficoLeticia Mazur

Asistencia artísticaMarcelo Pitrola

 Duración: 75 minutos
TEATRO SARMIENTO Av. Sarmiento 2715
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4808-9479
Web: http://www.complejoteatral.gob.ar
Entrada: $ 120,00 – Domingo – 20:00 hs – Hasta el 31/07/2016
Entrada: $ 60,00 – Jueves – 21:00 hs – Hasta el 31/07/2016
Entrada: $ 120,00 – Viernes y Sábado – 21:00 hs – Hasta el 31/07/2016
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