Yo no duermo la siesta de Paula Marull

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Permiso para jugar

Por Adriana E. Lauro

Paula Marull  dibuja una dramaturgia entrañable. En la aparente sencillez de la historia, se vislumbran deseos e ilusiones  narrados desde la mirada de la infancia.  Los juegos infantiles como constructores de una  realidad  posible. Con momentos desopilantes, la autora conoce muy bien el paisaje que quiere contar. Actuaciones notables.

Donald  Winnicott  fue un célebre pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, quien realizó valiosos aportes en la comprensión de la relación madre-hijo.  Quizás sus escritos más conocidos se refieren al juego y los objetos transicionales.  Menciona una zona intermedia de experiencia,  interna y externa a la vez  que, “constituye la mayor parte de la experiencia del bebé, y se conserva a lo largo de la vida en las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la vida imaginativa y a la labor científica creadora”. Dicho en criollo, a quien nunca aprendió a jugar, no  le será fácil avanzar. Aunque suene   antojadizo el psicoanalista  inglés descubrió algo que el teatro hace desde hace siglos: nos enseña a jugar.

En Yo no duermo la siesta, Paula Marull logra un doble propósito: los espectadores disfrutan del juego del teatro como experiencia colectiva y  los actores se prestan  a ser como niños. Y esa mirada, nutrida de recuerdos propios de la autora, lleva al espectador a zonas impensadas: la irrupción de lo siniestro, el límite entre lo que acontece en la realidad y la fantasía como mundo tangible.

En un pueblo del  interior litoraleño,  Dorita, la empleada, está al cuidado de una familia compuesta por una madre (Hilda), su hermano discapacitado, Aníbal, y su hija Rita, una niña casi adolescente.  La madre  da órdenes y se ausenta  durante todo el día. Además Dorita debe cuidar a una vecinita (Natalí) que por una circunstancia difícil que atraviesa su propia madre, no puede volver  a su casa por ese día. Durante esa jornada, Dorita deberá cuidar a las niñasy al tío y  además,  lidiar con un ex (?)novio que pasa y pasa con su moto por la puerta de la casa. Dorita cocina, lava, limpia y sueña. Escucha música con sus auriculares y sueña. Como sueñan las niñas a ser sirena, a ser río, a ser otras. Pero de verdad.

El juego es vértigo, altera la lógica, pero tiene sus reglas. María Marull es Dorita y se pone en la piel de esa muchacha solitaria  con total organicidad.  La actriz es la hermana de la autora, y suma  este sólido trabajo actoral a su producción  como autora y directora  de La Pilarcita, excelente espectáculo ya comentado en este espacio.

Con estas madres ausentes una aludida (la madre de la vecinita) y la otra porque se va durante todo el día, las chicas construyen su mundo de fantasía,  con los objetos que tienen a la mano. Aquí es donde la obra alcanza sus picos más altos. El juego del río y la sirena , y el tío como partícipe involuntario, es sencillamente desopilante.  Y todo ello transcurre durante  la hora de la siesta, rito ancestral impuesto para ser transgredido.  El juego es además la rebelión a un orden establecido, al deseo de salir, de conocer otros mundos. Una vía de escape a lo no dicho, a la tragedia que sobrevuela y no se nombra. Micaela Vilanova como Natalí es fantástica. Niña y adulta en sus comentarios. Mandona y pícara. Un trabajo muy bueno. Laura Grandinetti  es la partenaire perfecta, sensible y deseosa de salir también de la monotonía inalterada, se sumerge en la fantasías de su amiga y la protege de sus miedos. Marcelo Pozzi, enfrenta el desafío de componer a un discapacitado  con total solvencia y Ezequiel Rodríguez logra momentos de gran comicidad y ternura, en la piel de ese enamorado tosco. Laura Grandinetti en el rol de la madre, a pesar de su breve aparición,  resuelve con eficacia su papel.

La dirección de actores y la puesta en escena están en el tono justo sin caer en la tentación del exceso, controlando la simultaneidad de situaciones, sin que nada se pierda.

Y mientras tanto, Dorita sueña. Y por momentos es otra: más libre, más feliz. ¿Logrará su objetivo?

Funciones: miércoles 21 hs. Teatro Espacio Callejón. Humahuaca 3759. Tel. 4862-1167

Reservas y compra de entradas: http://www.alternativateatral.com

Valor de la entrada: $160 / $ 130 (descuentos a estudiantes y jubilados).

 

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: Paula Marull.

Actúan: Laura Grandinetti, Marcelo Pozzi,  María Marull, Micaela Vilanova,  Sandra Grandinetti y Ezequiel Rodríguez.

Escenografía: Alicia Leloutre y José Escobar

Iluminación: Matías Sendón

Vestuario: Jam Monti

Supervisión dramatúrgica: Javier Daulte

Obra ganadora de la 4ta Edición del Premio Artei a la Producción de Teatro Independiente.

Mención Honorífica de El Fondo Nacional de las Artes en el Concurso Obras de Teatro Inéditas 2012.

 

 

 

 

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